Nombre: Akira Sora
Edad: 40
Rango: Jounin
Equipo: 18, maestra.
Familia: Marido y dos hijos gemelos.
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Era un día soleado, pero era un nuevo día. Hoy comenzaban con sus misiones. Kikyo, Ren y Mamorou, bueno, este no tanto, se levantaron con alegría para cumplir con su primera misión a lo largo de su carrera ninja. Quién podría decirles que algún día llegarían a cumplir su primera misión, pero esto solo era el principio de la dura vida de un ninja.
Kikyo se levantó por la mañana, como todas. Esta vez con una almohada. Y para colmo, medio zombi. Sus padres no la habían visto así, con ojeras enormes y con la banda con el símbolo de Konoha por el hombro y cintura, como si una miss se tratara.
-Cariño, la almohada en su sitio- Su madre ordenó, pero esta no le hizo caso.
-¿Y esa cara?- Preguntó su padre al retirar el periódico para poder desayunar una rica variedad de platos preparados por su querida esposa.-Ricos Gofres… Mmmm
-Papá, cuando hiciste tu primera misión… ¿Estabas nervioso?- Kikyo preguntó mientras metía la cabeza en agua fresca, muy fresca.
-Sí, pero estaba nervioso cuando acabé. Jaja, en mi época nos graduábamos jóvenes y era todo muy deprisa. Yo lo hice a los 9 años, y a tu edad ya estaba en los exámenes para Jounin. – Su padre contestó atiborrado de comida en toda la boca.
-A veces pienso que se equivocan con que me parezco a mi padre…- Kikyo no estaba con energías.
El desayuno fue muy lento. No había dormido nada, fue cerrar los ojos y oír el maravilloso ruido del despertador. Una vez termina el desayuno, sube a su habitación y coge las cosas: Kunais, pergaminos, shurikens y algún que otro rollo con instrucciones por si las moscas. Hecho esto salió corriendo para ir a la oficina. Por el camino encontré a los niños de la academia, incluido Naruto.
Kikyo se preguntaba por qué la gente lo odiaba, qué tenía de malo. Era un lindo niño, y jugaba con todos, de los que ella reconocía era Nara Shikamaru, Inuzuka y Akimichi, ella no sabía sus nombres, pero sus rasgos eran característicos de su Clan. Kikyo esperaba que en unos minutos aparecería Iruka regañándolos, pero no había tiempo para ello.
Oficina del Hokage:
Kikyo caminó por el pasillo, y no encontró a nadie, por lo que llamó a la oficina.
-Entra- Ordena el Hokage.
Kikyo entra para encontrarse con su equipo, parecía que no era la única que tenía la cara de haber dormido poco. Ella se unió a sus compañeros en formación para dar la palabra al Hokage, que estaba riendo ante la escena de los jóvenes en su primera misión.
-Buenos días, Hokage-sama- Kikyo saluda a duras penas.
-Bien, bien. Hay varias misiones para Gennin, pero nos acaba de llegar una algo especial…
Eso era lo que querían oír, sobre todo Ren que enseguida empezó a pensar en varias posibilidades que podía ser la misión: De tener que cazar un oso gigante hasta pensar en ir a otra aldea a buscar un rollo importante. Pero esa alegría se esfumó en lo que se dice…
-Tora. Tenéis que ir a buscar al gato de la mujer del señor Feudal. El gato se llama Tora.- El Hokage dijo mientras se frotaba la sien.
-Ese gato…- Mamorou dijo mientras miraba hacia la ventana.
-¡Por qué un gato!- Ren se queja enfurruñada- Los odio.
-Pues a mí me gustan…- Kikyo dice pensando en las narices y sus movimientos lindos.
-Jaja. Bueno, pues eso. Tiene el lazo en la oreja derecha. ¡Buena suerte!
Sora no estaba muy entusiasmada, ese gato desde hace un par de años, unos tres llevaba siendo la misión más solicitada. Cada dos días ya había que ir a buscarla… Era deprimente… Sin embargo, Ren se animó un poco.
Una vez recogida la información había que buscar al gato, Tora.
Los tres salieron del edificio.
-Bien, ¿por dónde buscamos?- Sora preguntó a sus alumnos, ella no tenía muy en cuenta el gato. No era su misión, entre comillas.
-A los gatos les gusta estar fuera del alcance del agua, y les gusta los sitios altos.- Mamorou dijo mirando al cielo.
-Pues miremos a ver…-Kikyo dijo mientras todos asienten.
Buscaron por toda la aldea de tejado en tejado, pero no daban con Tora, hasta que… El gato pareció delante de la tienda de comida, ese gato era un glotón, y no era muy diferente de su ama. Dicen que las mascotas se parecen a sus amos… O eso dicen….
-Lo he encontrado- Ren dice por el transmisor.
-Ok-Los otros tres contestan. En pocos minutos están a una posición para ver al gato de lejos.
-¡Bien! ¡A por él!-Ren grita y gracias a eso asusta a al gato, o mejor dicho el pobre gato.
-¡Jo! ¡Que nos costó encontrarlo!-Kikyo se quejó dando a un capote a su compañera.
-¡Ay!- Se queja Ren después de que su rival la diera.
Cuando las cosas se calmaron, el equipo siguió el rastro de Tora. Ya habían pasado 30 minutos desde que empezó la misión, y Sora no era muy paciente, para ella ya debían haber capturado al lindo gatito, esta misión iba a ser remarcada en rojo para ella.
Ren y Kikyo estaban dando todo por capturar al gato; aunque Mamorou estaba más concentrado en el cielo… Contando nubes, le gustaba contar, era lo que mejor se le daba, el cálculo.
-300…301…-Mamorou contaba mientras las tres chicas se paraban a la vez que el gato.
-Para-Susurró Sora, extremadamente cuidadosa de que esta vez no hubiera ningún contratiempo.
-Ahora hay que preguntarse cómo lo capturamos.- La sensei dice mirando a sus tres alumnos.
-Bueno, a los gatos les gusta una panta, les encanta su olor…Será fácil de atraer.-Kikyo dice recordando haberlo leído en un libro de animales.
Lo recibieron todos y Kikyo se fue a buscar la planta que atraería a Tora. Kikyo fue a la floristería Yamanaka, pero no hubo suerte, solo quedaba un sitio…La tienda de animales, y por suerte lo tenían, justamente lo habían recibido esa misma mañana. Kikyo se dio prisa en volver y todavía Tora estaba en sus sitio, jugando con otros gatos en una plaza de una casa. Ahora lo malo es que si querían atraer a uno, vendrían todos. Pero no había problema.
Ren y los demás cogieron un trozo cada uno, para que el número de gatos sea equivalente, y cada uno rodeó a la manada de gatos y una vez en sus puestos empezaron a esparcir un poco para que los gatos lo olieran.
Poco a poco los gatos empezaron a oler, y en poco tiempo todos los gatos se esparcieron dirigiéndose a los chicos, Tora, sin embargo se dirigió hacia nuestra querida Ren.
-Vaya, hombre…- Ren dijo con mala cara, ella odiaba a los gatos.
Una vez que estaba cerca Ren cogió al gato, pero este no lo iba a dejar así… La arañó hasta quedar satisfecho.
-Bien, vamos a la oficina.- Sora mandó cuando los otros llegaron al lugar de posición de Ren.
-¿Qué te ha pasado?- Kikyo pregunta mientras mira las heridas de Ren.
-Maldito gato…-Ella dice mientras da el gato a Mamorou.-Me voy a casa… No quiero ver a ese gato más… ¡Por eso los odio!
-Ok…-Los tres dijeron mientras veían a Ren irse a su casa.
Una vez Ren desapareció los demás Kikyo, Sora y Mamorou se fueron a llevar al gato a su dueña.
En la oficina del Hokage:
La dueña ya estaba en la sala esperando pacientemente a su querida mascota. Pero nada más verlo se lo arrebató a Mamorou, quién lo llevó de mala manera, como si fuera un tarro.
-Oh, bien, bien. Gracias, equipo 18.-El Hokage agradeció.
-¡Tora-chan! ¡Aquí tienen la recompensa!- La mujer puso el dinero y después se fue aplastando al pobre gato.
-No creo que sea la última vez que lo veamos…-Kikyo dijo, pero puso de mal humor a su sensei.
-¡Espero que no!- Dijo con una voz aguda y de mal humor- Hemos tardado 55 minutos en cazar a un simple gato…
-Jo. Jo. Jo. Es su primera misión, ahora os dejaré hasta la tarde, hoy no hay muchas misiones. Les llamaré cuando les necesite. Gracias.- Dijo el Hokage mientras recibía a otro grupo.
-Bien, nos vamos- Sora dijo saludando y con eso los tres se fueron del aula.
Mamorou se fue a buscar a su primo a la Academia Ninja, Sora se fue a ver a su madre que estaba cuidando a los niños, y Kikyo se fue a entrenar.
No fue un día muy malo, pero sabiendo que pasarían unas horas hasta tener una misión, prefería entrenar a perder el día, no iba a cumplir su sueño si no entrenaba. No todo en la vida era color de rosas, y los sueños no se cumplían así como así; sobre todo si se trataba de conseguir ser una Coleccionista. Los Coleccionistas en el Clan Ryumaru son aquellos que tienen una bestia de cada calificación, es decir, las bestias en la familia se dividen en los cinco elementos (Agua, Viento, Tierra, Rayo y Fuego); pero es muy difícil doblegarlos ya que tienes que tener un control de los cinco elementos aunque sea lo básico.
Los entrenamientos siempre son de Ninjutsu pero hoy, Kikyo quería probar algo diferente.
-Bien, qué haré para aprender a controlarlo…- Kikyo dice en alto lo suficiente para que alguien la oyera.
-Pues no puedes…- Kakashi dijo riendo un poco.
-¡No te rías! ¿Y por qué no se puede?- Kikyo pregunta interesada pero a la vez mosqueada con él.
-Pues verás… Eres demasiado débil- Kakashi dijo sin rodeos, y a Kikyo no la gustó eso, pero por una parte tenía razón.- ¿O me equivoco?
-No…
-Como ningún alumno mío ha aprobado, no tengo alumnos, te enseñaré
Kikyo no sabía si confiar en Kakashi, después de oír que sus alumnos que le tocaban los había suspendido por falta de competencia, o algo así oyó decir ella. Pero lo que más la tenía en recelo era que él se comportaba muy bien con ella, con la voz amigable y suave; pero Kikyo acepto, qué podía perder. Después de todo quería demostrarle que no era débil.
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Esta vez me he explanado con la narración XD ¿A ver qué va a pasar en el entrenamiento con Kakashi? Yo no lo sé ;D Por cierto, qué os parece, le falta dinámica, romanticismo, dramatismo… Digan y no se corten
Bye-bye!





















